5/5/07

Emoción en la lucha por un puesto en semifinales

4 de mayo de 2007 – El viento respondía con 11 nudos de intensidad al inicio de la jornada y las regatas se disputaban en el horario previsto. BMW ORACLE Racing y Luna Rossa Challenge pugnaban por el liderato, mientras el Desafío Español y Emirates Team New Zealand se retaban por la tercera plaza de la clasificación. S.A.R. la Infanta Cristina disfrutó del espectáculo como tripulante 18 del ESP 97 en el duelo contra los ‘kiwis’. La jornada dejaba a tres equipos separados por sólo un punto en lo alto de la tabla, y a los suecos un punto por detrás de los españoles en la lucha por la cuarta plaza.

FLIGHT 5
Victory Challenge abría la jornada frente a United Internet Team Germany, atrapándoles contra el barco del Comité 10 segundos antes de la salida. Jesper Bank lograba sacar al GER 89 de una situación muy comprometida, pero el control del lado izquierdo, favorecido por el viento, sería para el SWE 96. En los primeros 10 minutos de regata, los suecos ya habían sumado 4 esloras de ventaja, distancia que iría aumentando hasta sumar los 2 puntos. Shosholoza y China Team iban a disputarse la segunda salida del día. Los chinos hacían una buena presalida, pero fallaban en el cálculo de la salida, cayendo en un fuera de línea que acabó con sus opciones. Un error no forzado que facilitaba el trabajo del RSA 83 para cumplir con los pronósticos. BMW ORACLE Racing y Luna Rossa Challenge se enfrentaban por el liderato de la clasificación provisional. Esta regata tendría un valor fundamental para ambos. El que finalice primero esta fase de la Louis Vuitton Cup podrá elegir a su rival de semifinales. Las maniobras de la presalida fueron muy agresivas por parte de los dos barcos. El USA 98 buscaría la izquierda y el ITA 94 la derecha. Ambos cruzaban la línea simultáneamente, pero los primeros en liderar eran los italianos, que se llevaban el primer cruce. En la llegada a la boya de barlovento, el ITA 94 estaba ligeramente por delante y con la preferencia. Los estadounidenses montaban 11 segundos después. En la puerta de sotavento, los italianos buscaban la boya izquierda y los estadounidenses la derecha. Luna Rossa prefería apostar por el lado que pensaba favorecido en vez de controlar a su rival, pero rápidamente quedaría claro qué equipo había acertado en su decisión. El USA 98 se iba más de dos esloras por delante. Por tercera regata consecutiva, BMW ORACLE Racing era capaz de remontar, ponerse al frente y anotarse los dos puntos. En esta ocasión, los de Chris Dickson daban un importante golpe de autoridad ante el equipo que a día de hoy es su rival más directo en la Louis Vuitton Cup. El Desafío Español 2007, con Su Alteza Real la Infanta Cristina a bordo como tripulante 18, se citaba con Emirates Team New Zealand. Los neozelandeses se hacían con el lado derecho del campo de regatas y con una eslora de ventaja en los primeros minutos de la regata, que los españoles lograrían reducir pocos segundos antes de iniciar una guerra de viradas intentando evitar que el NZL 92 se los llevara a la izquierda. En los primeros cruces, Dean Barker mantenía el control y lograba su propósito, tapando el viento para que el ESP 97 fuera perdiendo lentamente velocidad en los últimos metros, montando la primera marca 19 segundos por detrás. Los españoles hacían una gran empopada y arrancaban 2 segundos a su rival, pero en la segunda ceñida, el NZL 92 lograba ampliar su ventaja hasta superar los 200 metros. La tripulación de Luis Doreste ya no podría hacer nada para evitar la victoria de los kiwis. El derbi entre +39 Challenge y Mascalzone Latino – Capitalia Team iba a comenzar de forma espectacular. En la presalida, Jes Gram-Hansen empujaba al ITA 85 a cruzar la línea un segundo antes de tiempo y provocaba la penalización del barco de Iain Percy cuando estos arribaban para volver hacia detrás. El trabajo del equipo de Vasco Vascotto había sido sencillamente perfecto. Sus compatriotas les duraban los 300 segundos de la presalida.

FLIGHT 6
Areva Challenge y Luna Rossa abrían el segundo Flight de la jornada a las 16:15. El ITA 94 salió a barlovento del FRA 93, controlando en todo momento a los franceses para iniciar un largo bordo hasta el layline izquierdo. Una única virada bastó a James Spithill para poner proa a la boya de barlovento, que montó con 29 segundos de renta. Luna Rossa sumaba una victoria que le permitía recuperar la cabeza de la clasificación provisional, aprovechando que BMW ORACLE Racing descansaba en este Flight. Mascalzone Latino – Capitalia Team buscaba su segunda victoria del día, esta vez contra United Internet Team Germany. En la presalida, el barco italiano presionó a su rival hasta obligarle a salir forzado por el lado del Comité. Vasco Vascotto llevó la iniciativa en todo momento, para cumplir las apuestas con una jornada perfecta. Victory Challenge y +39 Challenge realizaron la última salida del día en el campo Norte. El SWE 96 y el ITA 85 cruzaron la línea en paralelo por el lado del Comité. Los suecos fueron los primeros en virar, para iniciar una ceñida en la que encajaban 21 segundos a los de Iain Percy. La tripulación de Magnus Holmberg ratificaba con este segundo triunfo de la jornada su candidatura a un puesto en la semifinal. El Desafío Español 2007 no dio opciones a China Team, con una magnífica presalida que se traducía en cruzar la línea justo en la señal, con ventaja y mayor velocidad. La regata fue tranquila para el equipo español, que volvía a la base conservando su cuarta posición en la tabla con dos regatas menos que su rival inmediato, el sueco Victory Challenge. La última salida del día fue para Team Shosholoza y Emirates Team New Zealand. Los sudafricanos supieron deshacerse en la presalida de la presión de los kiwis, con una salida muy igualada que inicialmente favoreció al RSA 83. A pesar de la teórica superioridad del NZL 92, Dean Barker no lograba escaparse de Paolo Cian, montando la primera baliza con sólo 10 segundos de ventaja. Aunque la tripulación neozelandesa completaba una mejor izada de spinnaker, los sudafricanos no se dejaban impresionar y mantenían su pelea en la empopada. La segunda ceñida conservaría intacta la emoción de la primera. Los sudafricanos pelearon en cada virada y en cada cruce, pero no bastó para contrarrestar la potencia del NZL 92. Al margen del resultado final, sin duda fue la regata más disputada de este Flight 6.

1/5/07

La Expedición Antártica del Ice Lady - Enero 2007

CARLOS VAIRO EN BUSCA DE LOS PRIMEROS VISITANTES DE LA ANTARTIDA

El investigador de los témpanos

El museólogo que dirige “el presidio” de Ushuahia y estudió en la UNLP volvió de liderar una nueva expedición internacional en busca de los rastrosque dejaron los primeros cazadores de ballenas, lobos y focas. Muchos de los hallazgos fueron posibles por el deshielo: dos nuevos puertos naturales, botes, restos de barriles, huesos, amarras y hasta cables de acero. Huellas dejadas en el hielo por viejos marinos que nunca pudieron regresar El investigador de los témpanos

Señor de los hielos. Vairo, en el Puerto Lock Roy, un cementerio de ballenas impactante

La experiencia de dirigir una expedición internacional fue para Vairó muy buena. “Cuando se está organizando y se está por salir hay mucho nerviosismo, impaciencia, angustia y hasta temor. Pero una vez en la Antártida todo se hace más armonioso porque todos comprenden lo duro del lugar y reconocen la autoridad de los más veteranos”.

“Podría decir que mi trabajo es como hacer una pesquisa detectivesca”. Carlos Vairó es como un marino curtido, aunque sus artes no son las de pilotear en la tormenta, ni esquivar bloques de hielo en el mar Antártico. Conoce como pocos los rincones del continente blanco y es capaz de identificar por pequeños indicios, por huellas imperceptibles para cualquier mortal, las señales dejadas por el hombre en otros tiempos.

Es un museólogo y antropólogo que estudió en la facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), pero hace tiempo se radicó en Ushuaia, donde hoy dirige el Museo Marítimo de la capital fueguina, que funciona en el mítico presidio. Pero sus años de investigación en torno a los primeros visitantes de la Antártida lo convierten en una referencia ineludible para cualquier equipo que quiera internarse en los hielos con ese mismo objetivo.
Vairó es un perseguidor de los rastros que en la Antártida dejaron los primeros cazadores de lobos y focas, británicos y norteamericanos que llegaron en las primeras décadas del siglo XIX, y de ballenas, mayoritariamente noruegos, que estuvieron en los primeros 30 años del siglo XX.

Como tal, el investigador argentino se constituyó en el líder de la expedición internacional que zarpó el 29 de enero pasado y regresó el 20 de febrero a bordo de la Dama de hielo (el Ice Lady Patagonia), de cuya partida Hoy dio cuenta algunas semanas previas a la partida. El Canal de Beagle fue testigo de aquella suelta de amarras en la que un pasaje heterogéneo, de cerca de 40 personas entre investigadores, tripulantes y artistas, se internó en una nueva aventura.
Había argentinos, españoles, portugueses. Pero como la misión no se limitó sólo a la búsqueda de viejos visitantes, también estuvieron a bordo el afamado fotógrafo inglés Sebastián Copeland, y su primo actor Orlando Bloom, el que se hizo más conocido por roles como los desempeñados en El señor de los anillos, Piratas del Caribe y Troya.

Objetivos cumplidos
Como balance del viaje, Vairó contó a Hoy tras su regreso que “la expedición tuvo una gran importancia porque pudimos recorrer muchos puertos naturales donde los balleneros realizaban su trabajo, o que eran tenidos como punto de recalada”.
Buena parte de los objetivos pudieron ser cumplidos. “Como toda expedición, y más en la Antártida, el tiempo y el azar ayudan o juegan en contra. Por suerte, de un objetivo de once lugares a estudiar cumplimos con nueve. Y esto es muy bueno”, dice el investigador. Aunque se lamenta porque siempre va a quedar la incógnita de esos dos puertos que tuvieron que ser borrados del itinerario, Vairó se consuela porque eran desde el comienzo los más probables a ser descartados dado que sus referencias históricas eran muy vagas. “Teníamos consignas imprecisas, generales, como por ejemplo: en cercanías de la Bahía Margarita, y eso suponía un vasto lugar para recorrer”.
La conclusión final es que los lugares que sí pudieron ser relevados, confirman todo lo estudiado y trabajado desde hace años respecto de los balleneros que estuvieron en suelo antártico en las primeras décadas del siglo XX. “Y concretamos hallazgos de objetos que desde 1921 estaban allí y nadie los había visto o reportado.
Todo ayuda a reconfirmar los datos históricos que fuimos encontrando en archivos o aportados por otros historiadores”.

Una imagen fantasmagórica y mil especulaciones

La imagen muestra el casco de un bote camuflado con el blanco infinito de la Antártida. Su silueta apenas se perfila y sólo el color óxido de una cadena de amarre rompe la monotonía. Puede ser una postal, pero la foto capturada en Canal Herrera, en un un islote cercano a Cuverville Island encierra una historia, y en torno a ella especula el líder científico de la campaña antártica del Ice Lady Patagonia.
“Puede observarse la cadena de amarre y los cables de una factoría flotante. Evidentemente, dejaron un bote que les servía para el amarre, tendrían idea de volver a usarlo. Es de una muy tosca confección la que, seguramente, se realizaría a bordo. Según nuestros datos debe estar en el lugar desde 1921”, explica Vairó.
Pero el científico tiene varias consideraciones importantes para hacer sobre el bote: por un lado, “podríamos decir que desde esa fecha nadie regresó al lugar con fines de investigación, es tal vez por eso que nunca encontraron nada, ni lo anunciaron ni lo fotografiaron”. Vairó cree que las expediciones ”han estado pasando cerca del lugar sin descender a tierra, pues al lugar sólo se puede llegar con botes de goma y con mucha precaución. Los indicios -por los cuales la expedición decidió descender- los tuvimos por una coloración rojiza en una roca, era como si estuviese cortada. En realidad era una cadena oxidada, luego vimos todo el resto”.
Respecto de lo cables hallados en el lugar, “suponemos que con una tormenta del norte fueron cortados por la factoría.
Dejaron un bote, ¿cuál sería su propósito? ¿Abandonaron el lugar pensando volver? Esos datos nunca se confirmarán”.

El Nunatak Negro, donde el bote fue detectado, “lo podemos llamar un semáforo en la Antártida, dado que sin instrumental preciso y con tiempo muy inestable posiblemente sirvió como un punto de referencia más que notable”.

“Toda una expedición desde Noruega puede encontrar en él un buen punto de reunión -dice Vairó-. Es decir, cruzaban el mundo sólo con algunas referencias y se internaban en la Antártida (un mundo totalmente desconocido). Para ellos sería como ir a la Luna y que te digan: cuando veas un cráter ovalado esperanos que en unos días llegamos”.
Sobre la modalidad de trabajo en el lugar, Vairó cree, en base a su observación, que los balleneros trabajaban como factoría flotante. “Los catchers traían las ballenas hasta la factoría flotante y allí se depostaba ésta. En grandes calderas se derretía la grasa hirviéndola con agua dulce. Usaban hasta 300 toneladas de agua por día”.
En esta misión “pudimos observar más cosas dejadas por esos balleneros entre 1912 y 1924”. “La nieve, al no ser tan abundante y el retiro del hielo, dejaron a la vista amarras, vitas, cadenas, señales de hierro, y otros objetos” que sufrieron las consecuencias de siete décadas en el hielo.

Un puerto que era el punto de reunión


“Este es Puerto Orne en la Península Antártica. Se trataba de un puerto que, en realidad, era punto de reunión de las flotas balleneras. En especial de Christian Andersen. Está muy cerca de Cuverville Island, donde encontramos el bote y las cadenas. Es un hermoso y protegido puerto usado desde 1912, que servía de punto de reunión de los catchers y buques de la expedición”, explica Carlos Vairó.

Es el puerto que se caracteriza por tener un punto notable, el Nunatak Negro, que es una de las paredes de ingreso. Se trata de un cerro de unos 200 metros de altura que cae a pique y nunca acumula nieve.


Pingüinos barbijo trepando el Nunatak Negro

¿Cuáles fueron esos hallazgos?

Vairó habla de la importancia que tiene la localización de dos nuevos puertos con restos de actividad ballenera, en los que se detectaron huesos de los mamíferos marinos, amarras de cadenas y cables de acero, botes y restos de barriles. “Se nota claramente que todo fue abandonado pero con idea de ser utilizado más adelante. No con la idea de irse y no regresar”.

Ese retorno nunca se produjo, y mucho tuvo que ver una crisis global. “El corte de esas primeras expediciones fue abrupto por el quebranto y la depresión consecuente de los años 1929 y 1930, después del gran boom que tuvo la explotación ballenera”.

La era del deshielo
El material encontrado allí todavía no tiene un difusión masiva, aunque se espera la publicación de un libro y un video documental. Pero no es retirado de allí. “Sólo nos limitamos a estudiarlo en el lugar, a fotografiarlo, a realizar los planos y las reconstrucciones gráficas”, explica el investigador, que cree “por un lado es una lástima porque año tras año vemos el rápido deterioro que sufre”.
Ese deterioro está directamente vinculado con el calentamiento global y el cambio climático. “Puedo decirle que la Antártida de 2003 no es para nada similar a la que vimos en esta campaña de 2007. Lugares, islas, puertos, caletas, que antes estaban cubiertos de nieve y hielo, hoy tienen musgos y líquenes”. Vairó menciona como ejemplo lo que pudo ver en Puerto Charcot, en Puerto Le Francaise, en Puerto Governoren, y en todas las islas cercanas. “Es un gran cambio que hace que todo lo que sea de madera (botes, barcazas, toneles, galpones) colapse”.

Los efectos del calentamiento y el derretimiento de los hielos fueron comprobados a lo largo de toda la travesía. El Ice Lady Patagonia zarpó de Ushuaia, pero la tormenta lo obligó a demorar el cruce por el pasaje de Drake. La espera fue en Harberton.
Cuando por fin el clima mejoró, la nave llegó a la isla Livingston y luego se lanzó a cruzar el Mar para recalar en la Isla Brabant, lugar donde se estudió un puerto y una bahía. El viaje siguió hacia la Isla Anvers, donde se estudiaron tres puertos balleneros más, el Canal Schollaret, Puerto Leith, Andrews Point e Isla Falsa, un lugar típico de faena de ballenas.

Vairó no deja de enumerar puntos antárticos con la misma soltura con las que podría mencionar los días de la semana. “Continuamos hacia el sur a Port Lockroy -se apasiona-, al Canal Lemaire, a Bahía Paraíso, donde estudiamos dos puertos más, a Puerto Neko, al Canal Herrera que tiene cinco puertos para estudiar (el Cuverville Island, Port Paul, Orne, Anna Cove, Selvick Cove), todos lugares balleneros”.
En la última etapa de la misión la Dama de hielo tocó la Enterprise Island y la Isla Nansen, “donde se buceó y se realizaron recorridas en las que se encontraron restos en cantidades”. Y, finalmente, fue el turno de la Isla Decepción, última parada antes de emprender un benévolo cruce de retorno por el Canal de Drake, en el que el sol fue el gran protagonista.

Estos son algunos de los tantos botes hallados en la expedición. Conocidos como Water Boats, porque transportaban agua dulce para las calderas de los vapores. También se los usaba para trasladar carbón, explosivos y comida. Las embarcaciones de la imagen trabajaron para la factoría flotante del Governoren en Svend Foyn.

Toneles a merced del sol

“Estos toneles para el aceite de ballena se desarmaron al resecarse. Se debe a que se derritió las nieve y el hielo que los cubría. Por
lo tanto, se resecó la madera. Estos depósitos eran utilizados por distintas compañías balleneras que operaban, fundamentalmente en Enterprise Island”.
“Es evidente que el clima cambió y la temperatura promedio aumentó mucho. Unos 3 grados. Durante toda la travesía no tuvimos temperaturas debajo de los 0º. Esto lo podemos ver reflejado en los barriles y demás elementos que vamos hallando, dado que tan sólo en 2003 estaban bajo nieve y en 1994 ni sabíamos que estaban”, dice Vairó.
“La imagen también nos indica que esto fue dejado o puesto antes de que fuera cubierto por la nieve. Son períodos naturales del mundo. Sabemos que hasta mediados del ‘75 hubo un enfriamiento y ahora estamos en un calentamiento de la Tierra”.

La factoría flotante Governoren de unos 100 metros de eslora se incendió y hundió a fines de enero de 1916 en Svend Foyn isla Enterprise. “Este es el buque que buceamos en repetidas oportunidades. Estaba hasta el uniforme del capitán colgado en su camarote. Nunca nadie lo había buceado. Hasta que lo hicimos nosotros por primera vez en 2003”.

Celebridades a bordo

Uno de los datos anecdóticos de la última expedición del Ice Lady Patagonia es el glamour aportado por la presencia a bordo del actor Orlando Bloom, y su primo, el fotógrafo Sebastián Copeland.
Durante el viaje ambos artistas trabajaron juntos en la realización de un video clip para Global Green sobre el calentamiento global, el que tendrá música original de Sting, y será presentado durante este Año Polar Internacional.
Paralelamente, Copeland forma parte de un campaña de alerta por el calentamiento global, y estará haciendo fotos de la Antártida y el Artico hasta mayo próximo.

En la foto, Bloom es bautizado, un rito que atraviesan todos los que por primera vez hacen semejante viaje. Detrás, operando una cámara, puede verse a Copeland. El actor inglés se hizo famoso por su papel de Legolas, uno de los protagonistas de El señor de los anillos. Pero convertido en actor de moda en Hollywood, volvió a triunfar con Troya y Piratas del Caribe.

27/4/07

La maldición del Mary Celeste

El 5 de diciembre de 1872, el vigía de la nave británica Dei Gratia avisto un barco que parecía tener problemas. Tres tripulantes bajaron la chalupa del Dei Gratia y remaron hasta el barco en peligro para ofrecerle ayuda. Treparon por la barandilla y llegaron a la cubierta; salvo por el sonido del viento en las velas y el inquietante crujido del maderamen, no se oía nada. Los marineros registraron el barco desde los mástiles hasta la bodega y lo encontraron en excelentes condiciones, pero no había ni un alma a bordo. La tripulación había desaparecido sin dejar rastro. El barco se llamaba Mary Celeste.

La desaparición de la tripulación de este barco es el elemento central de la larga historia de desgracias del Mary Celeste. Atraía la mala suerte como el imán atrae las limaduras de hierro. Los supersticiosos dirían que era yeta, y casi habría que darles la razón.


El Mary Celeste fue construido en 1860, en los astilleros de Joshua Dewis, situados en Spencer's Island, Nueva Escocia; fue el primer barco de un consorcio de constructores navales. Originalmente se llamó Amazon, y fue botado en 1861, el año en que comenzó la guerra civil norteamericana. Las tragedias empezaron poco después, cuando su primer capitán, un escocés llamado Robert McLellan, cayó enfermo y murió. Entonces asumió el mando un tal John Nutting Parker, quien capitaneó el primer viaje del Amazon, pero el barco tropezó con una encañizada de pesca cerca de Maine, sufrió daños en el casco y tuvo que volver a los astilleros para ser reparado. Mientras estaba allí se produjo un incendio, que costó el puesto al capitán Parker..

El Amazon cruzó por primera vez el Atlántico sin problemas, hasta que llegó al estrecho de Dover y choco con un bergantín. El bergantín se hundió, el Amazon tuvo que ser reparado de nuevo y su tercer capitán marchó en busca de otro puesto.

Después de las reparaciones y del nombramiento de otro capitán, el Amazon volvió a América y, acto seguido encalló cerca de CowBay, en la isla de Cape Breton, Nueva Escocia.

A partir de ahí, la historia del Amazon se vuelve algo confusa. Fue sacado de las rocas y reparado, pero parece que fue vendido varias veces. Varios de sus propietarios quebraron y ninguno de ellos obtuvo beneficios de su contacto con el barco. Finalmente llegó a las manos de J. H. Winchester & Co., consorcio de armadores de Nueva York. A esas alturas, el Amazon ya no se parecía en nada al barco que salió del astillero de Joshua Dewis. Había sido agrandado, llevaba los colores norteamericanos y se llamaba Mary Celeste.

En algún momento de septiembre o a principios de octubre de 1872, el Mary Celeste atracó en el muelle 44 del East River de Nueva York, preparándose para recibir un nuevo cargamento y una nueva tripulación.

Benjamin Spooner Briggs

El nuevo capitán del Mary Celeste era un severo puritano de Nueva Inglaterra llamado Benjamin Spooner Briggs. Había nacido en Wareham, Massachusetts, el 24 de abril de 1835, y era el segundo de los cincos hijos del capitán Nathan Briggs y de su esposa Sophia. Era una familia de navegantes; además de su padre, sus cuatro hermanos también se hicieron marinos. Dos de ellos llegaron a ser patronos muy jóvenes; uno era Benjamin, quien ya había sido capitán de la goleta Forest King, la bricbarca Arthur y el bergantín Sea Foam. En años posteriores, muchos autores lo describieron como débil e ineficaz, un hombre cuyas creencias religiosas se habían transformado en una especie de perversión o manía, que había convertido su estricta abstinencia del alcohol -no lo admitía en su barco sino como carga- en algo parecido a una moral fanática. De hecho, Briggs era un hombre de creencias estrictas y sólidas convicciones religiosas, y, aunque no bebía, no era ningún monomaníaco. Quienes le conocieron le describían como poseedor de "un carácter cristiano" y como un capitán "inteligente y activo". También era accionista del Mary Celeste.

El primer oficial era Albert G. Richardson, que había participado como soldado en la guerra civil. Estaba casado con una sobrina de James H. Winchester y ya había servido con el capitán Briggs. Al parecer, era competente y digno de confianza, y se le estimaba mucho. El segundo oficial era Andrew Gilling. Había nacido en Nueva York, pero seguramente era de origen danés. De nuevo, no hay razones para sospechar que no fuera una persona recta y honesta. El cocinero y camarero, Edward William Head, procedía de Brooklyn (Nueva York) donde, según se dice, era respetado por todos. El resto de la tripulación estaba compuesto por cuatro marineros de origen alemán de los que poco se sabe, salvo que dos -ambos llamados Lorenzen- habían perdido todas sus posesiones en un naufragio anterior. Ninguno de estos alemanes parece haber sido mala persona.

También se embarcaron hacia lo desconocido la mujer del capitán Briggs, Sarah Elizabeth, hija del predicador de la iglesia Congregacionalista de Marion, Massachusetts, y su hija Sophia Matilda, de dos años. Su hijo mayor, Arthur Stanley, fue el único miembro de la familia que se quedó en casa.

A última hora del sábado 2 de noviembre de 1872 la tripulación subió a bordo y aseguró la carga. El barco transportaba 1.701 barriles de alcohol desnaturalizado, que eran enviados por Meissner Ackerman & Co., comerciantes de Nueva York, a H. Mascerenhas & Co. de Génova, Italia.

A primera hora del 5 de noviembre el barco piloto de Sandy Hook remolcó al Mary Celeste desde el muelle 44 hasta la bahía de Staten Island, Nueva York. El Atlántico estaba muy tormentoso para la época, y Briggs tuvo que echar el ancla durante dos días antes de aventurarse en alta mar, el 7 de noviembre. Pero aunque el Mary Celeste realizaría aún muchos viajes, esa fue la última vez que alguien vio a aquella tripulación.

Encuentro inesperado

El 15 de noviembre de 1872, ocho días después de que el Mary Celeste zarpara de Nueva York, el Dei Gratia salió con una carga de kerosene rumbo a Gibraltar. Su capitán, oriundo de Nueva Escocia, se llamaba David Reed Morehouse, y el primer oficial era Oliver Deveau. Ambos hombres, así como el resto de la tripulación, eran buenos marinos -como demostrarían los hechos subsiguientes- y sólo los sensacionalistas y los malintencionados han hablado mal de ellos.

El 5 de diciembre, poco antes de la 1 del mediodía, un miembro de la tripulación del Dei Gratia, John Johnson, que estaba al timón, avistó un barco a unos 8 km a estribor. A causa del mal estado de las velas y de su ligero "bostezo" (escora), llamó al segundo oficial, John Wright, y juntos fueron a buscar al capitán Morehouse. Después de observarlo con su largavista, Morehouse dio orden de ofrecerle ayuda.

A las tres de la tarde, cuando se hallaban a menos de 400 m del barco misterioso, el capitán Morehouse llamó varias veces pero, al no obtener respuesta, decidió enviar algunos hombres a investigar. Oliver Deveau, acompañado de Wright y Johnson, remó hasta el barco en peligro, y vio que se trataba del Mary Celeste. Johnson se quedó en el bote mientras los otros dos trepaban hasta la cubierta. El Mary Celeste estaba desierto.

Durante la hora siguiente, Deveau y Wright revisaron el Mary Celeste de proa a popa. La vela de esta fue hallada en la zona de proa, pero el trinquete y el trinquete superior habían volado de las vergas y se habían perdido. El foque, la vela de estay del palo mayor y la gavia inferior estaban izadas. El resto de las velas estaban plegadas. Algunas jarcias estaban enmarañadas; otras habían sido arrancadas por el viento y colgaban destrozadas. La driza superior -una soga rígida de unos 90 m de longitud, usada para izar la vela cangreja- se había roto, y faltaba la mayor parte. El timón giraba libremente y la bitácora había sido golpeada y estaba rota. La escotilla principal estaba cubierta por un encerado y sujeta, pero algunos de los encerados habían sido retirados y fueron hallados cerca de las escotillas. En el suelo de la cocina el agua alcanzaba una altura inferior a los 30 cm, y las provisiones para seis meses apenas se habían estropeado. Había abundante agua dulce.

Para abreviar: el Mary Celeste estaba en mejores condiciones que muchos de los barcos que cruzaban regularmente el Atlántico. Y, aparte de algunos signos que indicaban que el barco había soportado recientemente una tormenta, resultaba inexplicable que su tripulación lo hubiese abandonado.

En la mesa del camarote del capitán Briggs, Oliver Deveau encontró el diario provisional de a bordo. Decía: "Lunes 25. A las 5 llegamos a la isla de St Mary, en dirección ESE. A las 8, la punta este estaba al SSO, a 3 km de distancia." En el camarote del primer oficial, Deveau encontró un mapa que mostraba el rumbo del barco hasta el 24 de noviembre.

En el barco no se encontraron el cronómetro, el sextante, el libro de navegación y una pequeña yola o bote que había estado amarrada a la escotilla principal. Un trozo de barandilla había sido arrancado para lanzar el bote al agua. Esto, por lo menos, aclaraba la forma en que había desaparecido la tripulación: había abandonado el barco. Pero, ¿por qué? ¿Qué razones pudo tener un marino experimentado como Benjamin Spooner Briggs para abandonar un barco en perfectas condiciones metiendo a su mujer y a su hijita, con los siete miembros de la tripulación, en un bote pequeño y poco estable? Abandonar un barco es una medida desesperada, algo que sólo se hace cuando no hay otra alternativa; sin embargo, como declaró después uno de los tripulantes del Dei Gratia, el Mary Celeste estaba en condiciones de dar la vuelta al mundo. Entonces, ¿por qué fue abandonado?

Según las leyes marítimas internacionales, quien salva un barco abandonado tiene derecho a un porcentaje del valor del barco y su cargamento. Generalmente, esos barcos se han hundido, pero el Mary Celeste, que estaba a flote, y su carga valían una suma importante, y sus salvadores podían esperar unos 80.000 dólares. Al capitán Morehouse no le consumía la avaricia, como han sugerido testimonios posteriores, y de hecho se resistía a reclamar la recompensa por el Mary Celeste. No le sobraban los hombres, y el formar una nueva tripulación para el Mary Celeste implicaba que ambos barcos quedarían desprovistos en caso de emergencia. Pero Deveau terminó por convencerle.

A Deveau y a dos marineros, Augustus Anderson y Charles Lund, sólo les llevó dos días poner en orden al Mary Celeste, y después los dos barcos pusieron rumbo a Gibraltar. El Dei Gratia llegó el 12 de diciembre y el Mary Celeste a la mañana siguiente. Dos horas después de echar el ancla el Mary Celeste fue arrestado por Thomas J. Vecchio, de la Corte del Vice Almirantazgo.

El fiscal general de Gibraltar y abogado general de la Reina en su oficina de Almirantazgo era un burócrata excitable, arrogante y pomposo, llamado Frederick Solly Flood; consideró que el abandono del Mary Celeste sólo podía explicarse como resultado de asesinato y piratería. Sin la intervención de Solly Flood, el misterio del Mary Celeste seguramente se habría desvanecido en el olvido, pero sus acusaciones en las audiencias de la corte del Vice Almirantazgo atrajeron la atención del mundo.

Primero, Flood acusó a la tripulación -ausente- del Mary Celeste de haber obtenido acceso al cargamento de alcohol y haber matado al capitán Briggs, a su mujer, a su hijita y al primer oficial Richardson en una furia alcohólica. Es una teoría que fue propuesta muchas veces desde entonces, una vez por William A. Richard, secretario del Tesoro de los Estados Unidos, en una carta abierta publicada en la primera página del New York Times en 1873. Pero la carga era de alcohol desnaturalizado que, de ser bebido, hubiera provocado dolores agudos a los bebedores mucho antes de que pudieran emborracharse. Flood tuvo que abandonar su teoría.

Después sugirió que Briggs y Morehouse eran cómplices. Briggs, dijo Flood, mató a su tripulación, se deshizo de los cuerpos y después se dirigió en el bote a un destino prefijado con el capitán Morehouse que, mientras tanto, encontraría al Mary Celeste abandonado, lo llevaría a Gibraltar y reclamaría el dinero del rescate. Los dos se encontrarían después y dividirían sus ilícitas ganancias. La teoría podría ser plausible, pero no hubo ni hay pruebas de que Briggs y Morehouse fueran delincuentes. Además, Briggs era propietario de una parte del Mary Celeste y su parte del dinero del rescate equivalía al que tenía invertido en el barco. Flood acabó por desechar también esta idea.

Culpable hasta que se demuestre lo contrario

Su tercera sugerencia fue que el capitán Morehouse y la tripulación del Dei Gratia habían abordado al Mary Celeste y asesinado a todos los que estaban a bordo. Flood se esforzó por que el tribunal aceptara esto, pero lo único que logró fue crear una atmósfera de desconfianza en la que Morehouse y su tripulación eran considerados culpables hasta que pudieran demostrar su inocencia. Afortunadamente, la corte del Vice-Almirantazgo denuncio un abuso tan flagrante de la ley y limpió a Morehouse y a sus hombres de toda sospecha. Les concedieron una recompensa por el rescate que ascendió a 1.700 libras. Mucha gente opinó que debiera haber sido dos o tres veces mayor.

El Mary Celeste fue devuelto a James H. Winchester, y bajo el mando del capitán George W. Blatchford continuó su viaje hasta Génova, donde finalmente entregó su carga. Entonces, Winchester lo vendió -se dijo que con una considerable pérdida- y a lo largo de los 12 años siguientes el barco cambió de manos no menos de 17 veces. Ninguno de sus propietarios dijo nunca una buena palabra de él. Anduvo dando bandazos por la costa de los Estados Unidos, perdiendo cargamentos, velas y marineros, encallando e incendiándose con increíble regularidad. Parecía que el Mary Celeste era víctima, desde que fue botado, de una especie de maldición.